sábado, 6 de mayo de 2017

Jacinto Octavio Picón

Nada nuevo le descubriremos al lector si afirmamos que Velázquez es el mejor pintor de todos los tiempos; y si de ello le cupiera duda, que para gustos hay colores, nadie podrá dejar de afirmar que es uno de los más grandes.

Ahora bien, a Jacinto Octavio Picón (Madrid, 1852-1923), autor de una extraordinaria biografía del genial sevillano, sí que podríamos considerarlo un descubrimiento. Crítico de arte, periodista, autor de nueve novelas y de decenas de cuentos, escritor polifacético, fue don Jacinto, además de colaborador de casi todos los periódicos y revistas de la época, Secretario perpetuo de la Real Academia de la Lengua, miembro de la de Bellas Artes y del patronato del Museo del Prado, secretario literario del Ateneo de Madrid, diputado republicano y alto cargo ministerial. E, incluso, el gobierno francés le condecoró con la Legión de Honor.

Entre sus ensayos sobre arte destaca Vida y obras de don Diego de Velázquez, disponible actualmente en edición electrónica que reproduce la original publicada en 1899 por la madrileña Librería de Fernando Fe, hoy en dominio público, aunque ignoro si existe versión en papel. La obra, de prosa elegante y sencilla, que no por exhaustiva deja de ser amena, y que “engancha” desde el primer momento, no es solamente una respetuosa e informada biografía de Velázquez, sino también una visión paralela de la corte de Felipe IV, a quien critica ásperamente su laxitud, su mal gobierno y su falta de grandeza, a la par que comunica un implícito mensaje de aversión a la monarquía.

¿Por qué, pese a su lujoso currículum, es hoy don Jacinto prácticamente un desconocido? Cabe decir que fue progresista y feminista militante -personal y literariamente hablando-, antimonárquico y muy contrario a los fanatismos sociales y religiosos tan arraigados en la época que le tocó vivir (y en la que nos toca vivir ahora, por cierto). Probablemente sea esta la explicación.

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