domingo, 23 de abril de 2017

'Golpes de gracia', de Joxemari Iturralde

En la biografía cruzada de los boxeadores vascos Paulino Uzcudun e Isidoro Gaztañaga, Golpes de gracia (Malpaso, 2016), su autor, Joxemari Iturralde, convoca las pasiones humanas más viscerales con una forma narrativa escueta y ayuna de florilegios. ¿Es una novela?, ¿una crónica periodística?, ¿o una sencilla reflexión sobre la ingratitud, la frivolidad y la ligereza del ser humano?

Peso pesado de pegada inmisericorde y resistente como un tanque, Uzcudun fue tres veces campeón de Europa y solo sucumbió a un KO, aunque, todo hay que decirlo, fue en su última pelea y frente al gran Joe Louis. Fue un personaje desagradecido y vanidoso. Siendo un aizcolari casi analfabeto halló la fama en París y se convirtió en una leyenda del boxeo de los años veinte y treinta, pero también en un vividor y en un mujeriego. Durante la guerra civil se hizo falangista y protagonizó hechos vergonzosos y muy violentos. Murió en Madrid en 1985, olvidado y amargado.

Gaztañaga, unos años más joven que Paulino, siguió su estela como boxeador en París y en circunstancias parecidas. Fueron amigos durante años y en su ruptura abrupta tuvo bastante que ver la petulancia de Paulino. Aunque más técnico, fue menos famoso que Uzcudun. Sedujo mucho en Estados Unidos e hizo en América la mayor parte de su carrera. Era guapo, bien plantado, elegante y vestía trajes de encargo; bebedor y juerguista, acudió de resaca a algún combate, lo que no fue obstáculo para que, en algún caso, venciese, incluso por KO y en el primer asalto. Simpatizó con el bando republicano. La guerra le pilló en América y nunca pudo regresar. No llegó a viejo. Fue asesinado en Argentina en 1944 por un asunto de celos. Se llegó a decir que, si se lo hubiera propuesto, podría haber sido un galán de Hollywood tan popular como Rodolfo Valentino.

¿Símbolos de las dos Españas? No lo creo. Nunca combatieron entre ellos, pues aunque en su entorno hubo quienes lo buscaron, no pudo ser. Además, creo que hubiera ganado Gaztañaga. En cualquier caso, es este un libro entretenido, aleccionador y de muy recomendable lectura.

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